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Parece ser que Yeizi (así lo
llamaban en la selva amazónica) en vez de atrapar a su presa,
se encariñaba con ella. Según él, cada animal
que intentaba capturar le recordaba a un ser querido. Y así
fue que abandonó su fallida profesión y se dedicó
a estudiar el comportamiento animal. Hoy Yeizi ha culminado su investigación
y nos invita a comprobar su hipótesis.
¿Qué hipótesis? |
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